Por Yolanda Robledo-Arratia y Anna Paula Herrera

El 28 y 29 de noviembre, el equipo de Redes de Tutoría tuvo la grata fortuna de recibir a uno de sus fundadores, que hoy en día es uno de los mayores difusores de esta gran alternativa educativa: el Dr. Santiago Rincón-Gallardo, quien es especialista en Aprendizaje Profundo en la Universidad de Toronto en Canadá.

En el marco del seminario “Transformación Pedagógica a Escala”, el doctor Rincón-Gallardo nos llevó de la mano por los caminos del núcleo pedagógico -el cómo se relacionan los maestros con los estudiantes-, y el análisis de estrategias que hacen de este un momento más sustancioso.

Haciendo un recuento de sus días en México, Rincón-Gallardo rememoró los momento más emblemáticos y conmovedores que lo determinaron a hacer de las redes de tutoría un modo de vida; no sólo por el aspecto emocional, sino por la efectividad que tienen en la transformación del aprendizaje y el potencial que tienen para lograr un cambio social a través de una pedagogía que busca lo justo, lo bueno y lo bello.

El Dr. Santiago insistió en lo caduco del modelo tradicional en el salón de clases, donde alguien dicta la clase y los demás escuchan; pues al analizar algunos de los países que tradicionalmente obtienen los más altos niveles en la prueba PISA, observó que no han logrado superarse porque están al tope de la innovación dentro de la lógica tradicional. Finalmente, la prueba PISA se ha dedicado hasta ahora a evaluar ciertos criterios del aprendizaje dentro del paradigma tradicional de enseñanza, aunque es algo que se promete cambiará a partir de las pruebas del 2018. A esto, reflexiona Rincón-Gallardo, la única manera de mejorar en calidad educativa es cambiando la dinámica escolar buscando nuevos horizontes.

América Latina y el resto del sur global se encontrarán entonces en una disyuntiva: intentar copiar los esquemas tradicionales de los países con los resultados más altos, o reimaginar la práctica educativa a través de un paradigma auténtico y diferente. Para esto, Rincón-Gallardo nos impulsa a que en lugar de mirar hacia el Norte para encontrar innovaciones educativas, deberíamos de comenzar a voltear nuestras miradas a nuestros propios pies y a los de países con contextos similares a los nuestros, pues es en esta parte del mundo en donde se encuentran las innovaciones pedagógicas más arraigadas a nuestra propia realidad. Es momento de repensar la educación desde la reinvención y no desde la copia.

Es ese sentido, las redes de tutoría la llevan de gane, pues promueven las relaciones horizontales donde la personalidad de cada quien guía el ritmo del aprendizaje, mejorando así el rendimiento e incrementando el interés. Al mismo tiempo, es una metodología que nació en el corazón de las zonas rurales mexicanas, adaptándose al entorno y empujando a cada estudiante a ser la mejor versión de sí mismo: impulsando el aprender a aprender, el compartir el conocimiento con otros y fortaleciendo el sentido de comunidad. Volteando a ver nuestro entorno para saber a partir de dónde comenzar a repensar la educación, es evidente que en México existe una ruptura en el tejido social que va de la mano de la segregación y la violencia. Por ello, la educación que México necesita, y por la cual Redes de Tutoría ha abogado desde sus comienzos, debe partir con el propósito de reconstruir las relaciones interpersonales a través del diálogo, fomentar el sentido de comunidad y rescatar esa solidaridad que tanto hemos comprobado que existe en nosotros.

El hilo conductor de la charla de Rincón Gallardo fue destacar cómo el núcleo pedagógico de las redes de tutoría es representativo de cambio político, social y cultural más asequible al que queremos ver en el país, ya que es ahí donde se refuerza la democracia, pues todos tienen voz, opinión y relevancia. Además, el núcleo pedagógico es, a final de cuentas, la relación básica de las sociedades: es la micro-representación de las relaciones de poder que se viven en ella. Paradójicamente, se les exige a los ciudadanos del mundo contar con actitud proactiva, extrovertida y segura de sí misma, mientras que en la realidad de las escuelas usualmente suele cultivarse una mentalidad sumisa, temerosa y obediente, que difícilmente podrá enfrentarse a los embates de la vida cotidiana, a los abusos de poder y a las políticas fallidas. ¿Cómo podemos demandar una sociedad incluyente, tolerante, creativa y en bienestar cuando el núcleo pedagógico contradice tantas veces la realidad que queremos?

Es por esto que en Redes de Tutoría se entiende a los estudiantes siempre como agentes de cambio social: agentes que puedan llevar lo político a todos sus espacios y que estén preparados para exigir y construir una sociedad mejor sin miedo a cuestionar la realidad en la que vivimos. Se les entiende como seres sociales capaces de crear una cultura incluyente y de paz a través del entendimiento mutuo y del diálogo. Así, tanto en México como en los países que ahora han adoptado las redes de tutoría, existen los espacios en donde el paradigma educativo no deja de reinventarse e imaginarse hacia un mundo más justo, bueno y bello.