La relación tutora

LA RELACIÓN TUTORA

La relación tutora es una metodología de aprender y enseñar en una manera personalizada, uno-a-uno, en un contrato personal entre quien posee una competencia concreta y quien desea adquirirla.

Para ser congruente con el aprendizaje que empezó en la infancia, el servicio educativo debería ser personal y de ahí el diálogo de iguales. La tutoría, el diálogo de quien se interesa por aprender lo que otro ofrece, es necesariamente personal. La igualdad del diálogo procede de la inconmensurabilidad de los humanos, individualmente diferentes; todos capaces de llegar a acuerdos –a identificar realidades–, al margen de cualquier idiosincrasia. En el diálogo la jerarquía de saberes es transitoria, porque la satisfacción del tutor es ver realizado en el aprendiz lo que le ofrece y porque al estar negociando el aprendizaje, ambos, tutor y tutorado aprenden de la variedad de competencias y saberes que entran en juego al dialogar.

La cercanía física, el respeto, el encuentro de dos miradas con intención de compartir saberes, compenetran a tutor y tutorado, al grado de borrar diferencias de etnia, edad, sexo, raza, condición, cultura o ideología particular. El diálogo se dirige al interior, donde la transparencia y el afecto trascienden diferencias y ambos reafirman y gozan con plena equidad la condición humana.

La libertad con la que el aprendiz escoge tema, precisa el desafío –“siente” la dificultad— y la ubica en su entorno cultural es condición necesaria para dirigir el propio aprendizaje y proceder de manera autónoma. Él será en todo momento el juez definitivo de la verdad, la bondad y la belleza de lo que aprende por cuenta propia en diálogo tutor. Como agente humano es portador de cultura y creador de ella. De ahí el respeto al interés del aprendiz, su ritmo de avance, las desviaciones que encuentra y la permanente disposición a la sorpresa.

La creatividad de quien aprende por interés y cuenta propia consiste en forzar las facultades hasta intuir, sin referentes seguros que lo guíen, el orden que finalmente hace entendible un desafío inicial. Así enriquece y reconstruye su universo cultural, aunque siempre de manera provisional, dispuesto a nuevos aprendizajes. El corolario de este esfuerzo es no adelantar respuestas, para no desvirtuar el esfuerzo, la experiencia personal de logro y el gozo de aprender. La tutoría de un maestro será más auténtica en la medida que prescinda de guías escritas y base su intervención en el diagnóstico constante del proceso de aprendizaje, en diálogo fluido y espontáneo con su aprendiz.

La creatividad con la que el aprendiz genera orden donde antes no existía surge del poder de la síntesis intuitiva, el juicio reflexivo, que define la racionalidad de los humanos. El esfuerzo por ver, remover obstáculos, discriminar alternativas dependerá siempre del interés y empeño del aprendiz, pero llegado el momento de la síntesis, el acto se hace imperativo, necesario, sin intervención posible de la voluntad. Acto que la neurociencia no explica. Como dice el lingüista Noam Chomsky, “sabemos mucho del títere [la neurociencia] pero nada del titiritero” [la síntesis intuitiva]. Donde la voluntad interviene de nuevo es para recapitular el proceso, para recorrerlo reflejamente, para aprender a aprender cómo se aprende, lo que a su vez provoca un nuevo conocimiento y la profundización y afirmación del poder de aprender.

El proceso por el que tutor y aprendiz aprovechan y generan conocimientos es deudor de la cultura en la que están inmersos y a ella contribuyen cuando los comparten. Al hacerlo se recrea y afirma la capacidad innata de comunicarse, pero ahora con el refinamiento cultural de la expresión pública y la palabra escrita. Finalmente, la deuda cultural se salda al compartir con otros lo que se aprendió a profundidad, con esfuerzo autónomo, se revisó reflejamente y preparó el camino para apoyar certeramente al aprendiz. El ciclo educativo se cierra cuando el proceso de aprender es hábito y enseñar es lo común. Al dar tutoría se afirma la realidad, la visibilidad y utilidad de lo que se aprendió, al tiempo que se genera empatía y convivencia. El principio del diálogo partió de dos personas que se reconocen como iguales; por eso el aprendizaje más profundo es reconocerse hermanos del mismo origen y destino.

 

La relación tutora provoca un cambio educativo de dentro hacia fuera (porque parte de maestros y alumnos que viven una nueva forma de relación). De la base hacia arriba porque permite identificar aspectos del sistema que se oponen al nucleo de la relación educativa. Otras experiencias, se centran en modificar el ambiente de aprendizaje, la organización escolar u otras condiciones del aprendizaje pero no transforman la relación educativa.

Todos son capaces de enseñar y aprender

El efecto de la relación tutora es transformar el salón de clase convencional en una comunidad de aprendizaje en la que todos son capaces de enseñar y aprender; en la que la docencia deja de ser escasa –reducida a la persona del maestro—y se reparte en la red de maestros y estudiantes que enseñan y aprenden en relaciones personales. La red se recrea en cada eslabón en el que un tutor apoya a un aprendiz, para después éste aprendiz se haga tutor de otros aprendices.

La práctica promovida a través de la tutoría representa, en muchos sentidos, un radical cambio cultural en el modo en que tradicionalmente se ha entendido y practicado la enseñanza en las escuelas mexicanas y alrededor del mundo. La transferencia del control de los procesos de aprendizaje hacia los estudiantes, la conversión de los maestros en aprendices y la devolución a los maestros del poder para decidir qué, cuándo y cómo enseñar son prácticas que van a contracorriente de la cultura escolar convencional.

EL CICLO DE LA TUTORÍA

La práctica tutora sigue una secuencia general, indicativa, no prescriptiva, para poder acomodarla a situaciones diversas, abiertas siempre a la sorpresa.

  • 1 El tutor ofrece al aprendiz temas que conoce bien.

  • 2 El aprendiz escoge el tema que le interesa y se empeña en conocer.

  • 3 El tutor da el contexto necesario, precisa el desafío y la naturaleza del logro que obtendrá el aprendiz.

  • 4 El tutor interpreta, a partir de su experiencia, el proceso interior del aprendiz, para aportar la información que falte o para traer a cuento lo que el aprendiz conoce, pero no alcanza a relacionar con el desafío que enfrenta por cuenta propia.

  • 5 El proceso de aprendizaje fluye en ambas direcciones, de tutor que observa, diagnostica y apoya procesos diferentes, y de aprendices que siguen caminos distintos por los que llegan con frecuencia a soluciones alternas que sorprenden al tutor atento.

  • 6 El criterio de logro es la sorpresa y satisfacción del aprendiz de cara a su tutor.

  • 7 El aprendiz reflexiona sobre el proceso de aprendizaje, para aprender el arte de enseñar a través del diálogo, afirmar su capacidad de proceder de manera autónoma y ser juez de la verdad, la bondad y la belleza de lo que aprende por interés.

  • 8 El aprendiz redacta su reflexión, para recrearla, afirmarla y ejercitarse en la expresión escrita.

  • 9 El aprendiz expone en púbico lo que aprendió y el modo como logró superar obstáculos en diálogo con su tutor. Practica la exposición pública y reafirma y recrea lo que aprendió.

  • 10 Demuestra la utilidad de lo aprendido al ofrecer el mismo tema como tutor.

  • 11 Registra el proceso como tutor

  • 12 Discute y profundiza los conocimientos en comunidad de aprendizaje.

IMPACTO EN DOCENTES

– Mejoran la apropiación de los contenidos curriculares que ofrecen a los estudiantes.
– Dan atención individual a los estudiantes para que ninguno quede rezagado.
– Reconocen el modo particular de proceder, el sentir y la forma de aprender de cada estudiante para ayudarlos con pertinencia y eficacia.
– Transforman su práctica docente reorientandola al aprendizaje de sus estudiantes.
– Demuestran el valor del servicio educativo al impactar en la mejora de los aprendizajes y la convivencia de sus estudiantes.

IMPACTO EN ESTUDIANTES

– Aprenden a aprender
– Aumentan su curiosidad y motivación para aprender con autonomía
– Desarrollan habilidades de pensamiento de nivel superior.
– Desarrollan habilidades de expresion oral y escrita.
– Fortalecen su seguridad y autoestima.
– Aprenden a convivir y trabajar en equipo

PORQUE APRENDER ES TRANSFORMARTE A TI MISMO. APRENDER ES SER DIFERENTE DE LO QUE ERAS ANTES, ES CRECER. SI EN LA ESCUELA NO HAY ESPACIO PARA ESTE PROFUNDO INTERÉS QUE TRANSFORMA A UNA PERSONA, ENTONCES NO HAY APRENDIZAJE. ES COMO PASAR DE UN ESTADO LATENTE A UN ESTADO DE VIDA.
GABRIEL CÁMARA