Una hermosa señorita que me cuestionó más que todos; si le enseñaba una equivalencia de fracciones me preguntaba durante todo el trabajo: ¿por qué se multiplica?, ¿por qué arriba?, ¿por qué abajo?… además del interés que les despertó al saber que esto es de libertad. Una vez que eligieron el tema, comenzaron a trabajar con entusiasmo tremendo.

 

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