El día 20 de febrero se llevó a cabo el Seminario de Análisis de las Comunidades de Aprendizaje en Relación Tutora y el Aprendizaje Basado en la Colaboración y el Diálogo (Modelo ABCD), en las oficinas centrales del CONAFE en la ciudad de México.

El seminario tuvo como objetivo abrir un espacio de reflexión y análisis de los avances y los desafíos en la construcción de comunidades de aprendizaje en Relación Tutora que impulsa el CONAFE, y abrir un espacio para el diálogo con la Mtra. Inés Aguerrondo acerca de una visión prospectiva y de transición hacia un modelo educativo que responda a las necesidades actuales.

El Dr. Gabriel Cámara habla sobre la constancia en estos 20 años de esfuerzo, los avances y los retos de la relación tutora.

La Mtra. Aguerrondo, Asesora Académica de la Oficina Regional de UNICEF e Investigadora del Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación (IIPE- UNESCO), durante su participación en el Seminario, expresó que el modelo basado en Relación Tutora, en el contexto del CONAFE, no es una educación para los más pobres, es el anuncio de una educación para todos.

Aguerrondo mencionó que nos encontramos transitando como sociedad mundial hacia un proceso muy grande de cambio de era: de la sociedad industrial a la sociedad del conocimiento. Precisó que tal momento histórico  marca una situación muy específica respecto a la educación dado que el conocimiento es la base de sustentación de la misma. .

Desde una reflexión histórica, la especialista invitó a los participantes a realizar un contraste entre las sociedades preindustriales y la sociedad actual, ya que la sociedad industrial también fue en su momento la resultante de un cambio de conocimiento. La secularización del mundo y su comprensión desde una visión más racional, fue también un salto en el modelo mental de la gente.

En el siglo XIX, la concepción racional del mundo permeó a toda la sociedad y entendió que la ciencia era un conocimiento serio y valía la pena poseerlo. Actualmente, Aguerrondo sostiene que hace falta tener una voz más fuerte desde el ámbito académico para promover un pensamiento distinto en la sociedad actual ante la profunda transformación que vivimos.

“En términos de enseñanza tenemos mucha teoría pero una ruptura muy importante con la práctica, y tiene que ver con modelos mentales acerca de cómo debe ser la escuela que están sumamente arraigados en nosotros que nos hacen que podamos separar el discurso teórico con la práctica”.

En este contexto, Inés Aguerrondo expresó que la escuela tiene el ADN del siglo XIX, y nos enfrentamos a una evolución completamente distinta; conocer el mundo y después describirlo. Lo que hoy sabemos es que el mundo no es un reloj y los avances científicos y de conocimiento han dado nuevas concepciones y pie a un nuevo salto en la forma de vivir y de pensar. Dos diferencias fundamentales que Inés nos compartió es que en el siglo XIX, era suficiente conocer cómo funciona un fenómeno y de ahí la necesidad de segmentar el conocimiento por disciplinas. Ahora, no basta con conocer un fenómeno aisladamente, es necesario poner en acción el conocimiento de manera articulada para resolver problemas.

“No me basta con que el alumno conozca el cómo funciona sino que ponga en acción su conocimiento para resolver problemas”.

Aguerrondo concluye que es una necesidad que los estudiantes practiquen la resolución de problemas y expresa: no vamos a resolver el problema de la educación si no pensamos que estamos en una mutación no en una crisis, en una alteración del ADN, en el tránsito de un estado a otro, donde el sistema anterior es útil como punto de partida pero existe una ruptura y una inevitable separación.

Para empezar esta transformación, debemos abrir el panorama para encontrar soluciones en un proceso histórico donde el primer punto de inflexión es reconocer que necesitamos otra cosa, repensar el triángulo didáctico (nuevos conocimientos-alumnos como protagonistas-maestros que organizan el conocimiento).

Finalmente, invitó a la reflexión del modelo de CONAFE, que si bien es actualmente una solución para las escuelas más pobres, debemos pensarlo como el emergente de la nueva educación y como posibilidad, a largo plazo, para repensar el sistema educativo latinoamericano. El valor de la Relación Tutora como nuevo modelo educativo, yace en que es una solución asequible, que cierra brechas con una vara de equidad con calidad para todos y que se inserta en un escenario futuro donde el cambio de la prosperidad de las naciones se medirá por lo que la población tiene en la cabeza y no por su riqueza material.